La
esfera, volumen ideal omnipresente, irrumpe como tal
en esta serie a modo de "reservorio natural" del alma.
Así, el interior del ser, se manifiestacomo un cuerpo de luz ingrávido,
etéreo pero a la vez tangible,en estrecha interacción con el componente físico.
El escenario se vuelve fugaz e intrascendente,cobrando especial importancia
la luz que impacta de lleno sobre el componente actitudinal de las protagonistas,
quienes nos convidan su propia escencia; íntima,
vulnerable y transparente, libre de perturbaciones externas.
Sólo la inquieta mirada del espectador, intentará descifrarel por qué de esa mínima
tensión en la superficie de la esfera; mínima tensión alcanzada por esta forma
ideal desde su génesis, capaz de contener nada menos que la totalidad del alma, del ser.